Kenny G dicta cátedra de virtuosismo y elegancia en Monterrey

Existen artistas que dependen del artificio, y existen músicos que dependen de su aliento. Lo de Kenny G en Monterrey fue un ejercicio de purismo y sofisticación. La noche inició con un gesto de humildad aristocrática: el intérprete emergió de entre el público, eliminando la cuarta pared con la naturalidad que solo otorgan décadas de oficio. Mientras caminaba entre las butacas, su saxofón soprano emitía notas de una pureza cristalina, recordándonos que el jazz, en su esencia, es un diálogo humano.
Acompañado por un ensamble de precisión quirúrgica en el piano, bajo, batería y guitarra, el maestro nos condujo por una travesía que exploró las texturas de la bossa nova y la balada con una fluidez envidiable. Sin embargo, el clímax intelectual de la noche ocurrió cuando Kenny G rindió tributo a nuestra tierra. Las interpretaciones de “Sabor a mí” y “Bésame Mucho” fueron más que simples versiones; fueron una apropiación académica del bolero a través de la síncopa jazzística. Fue en esos compases donde el saxofón se convirtió en una voz humana, demostrando que la buena música no conoce fronteras idiomáticas.
Más allá de su asombrosa capacidad técnica —alternando entre el saxofón soprano y el curvo con una embocadura impecable—, destacó su ética profesional. El maestro permitió que cada integrante de su banda tuviera su momento de gloria, destacando especialmente la labor del baterista mexicano, cuya disciplina y timing estuvieron a la altura de las exigencias de un tour internacional.
El programa fluyó con la cadencia de los clásicos: desde la evocadora nostalgia de la suite de Titanic, hasta la rítmica sofisticada de “Havana” y la impecable ejecución de “Moment”. Fue, en suma, una cátedra de cómo el jazz puede ser, a la vez, accesible y profundamente complejo. Monterrey respondió con la sobriedad y el respeto que una figura de este calibre merece, despidiéndolo con una ovación de pie que no fue solo por el espectáculo, sino por la preservación de la excelencia musical en nuestros tiempos.
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